Cuidar de nosotros mismos

"El cuidar de mí mismo es algo que sólo yo puedo hacer"

Antes de la recuperación, muchos luchamos por saber cómo cuidar de nosotros mismos. A lo mejor hayamos sido expertos en saber cómo cuidar de los que nos rodean, pero rara vez nos tratamos a nosotros de manera similar.

En algunos casos, el cuidado emocional y físico que constantemente les brindamos a otras personas puede haber contribuido a nuestro propio descuido. En el pasado, tal vez no nos hayamos sentido dignos de brindarnos nuestra propia atención. En Al-Anón descubrimos que cuidar de nosotros mismos no es un lujo sino una parte vital de nuestra salud y recuperación. "Después de la muerte de mi cónyuge, no podía hacer nada más que cuidar de mí misma" Cuando nos sentimos completamente incapaces ante nuestro dolor, hay algo sobre lo que aún tenemos un cierto control: el cuidar de nosotros mismos. Hacerlo mientras estamos de duelo podría verse distinto de otras veces. Lo más probable es que tengamos necesidades diferentes en ese momento. Quizás sería bueno aumentar nuestra asistencia a las reuniones o el tiempo que pasamos con nuestro Padrino con el fin de obtener apoyo adicional.

Dejarle saber a los demás que estamos de duelo, ser francos sobre lo que sentimos y solicitar ayuda, son algunas de las formas en que podemos cuidar de de nosotros mismos. Algunos pasamos una gran parte de nuestras vidas creyendo que otros sabían lo que más nos convenía. Podemos haber descartado nuestra propia intuición y en su lugar recurrido a otras personas para que nos cuidaran. La idea de que otros son responsables de nuestra felicidad a menudo nos lleva a sentirnos decepcionados. En Al-Anón aprendemos a asumir la responsabilidad de nosotros mismos, en lugar de esperar que otros satisfagan nuestras necesidades. Cuando nos comprometemos a que nuestro bienestar físico, emocional y espiritual se convierta en una prioridad, ponemos en acción una nueva etapa en nuestras vidas. Podemos confiar en que somos capaces de cuidar bien de nosotros mismos, aunque tengamos dudas sobre nuestra capacidad de hacerlo. Aunque quizás no hayamos tenido buenos patrones de conducta, nunca es tarde para aprender. Otros miembros de Al-Anón que han luchado y triunfado en el cuidado de sí mismos están a nuestro lado para guiarnos. Y también lo está nuestro Poder Superior. Definimos el cuidado de nosotros mismos Algunos tenemos nociones poco claras acerca del cuidado de nosotros mismos, confundiéndolo con el egoísmo o la autocompa-sión.

Tal confusión a menudo nos puede llevar a sentirnos culpables o indignos cuando se trata de centrar la atención en nosotros. La autocompasión implica pasividad y un sentimiento de incapacidad en nuestras vidas. El egoísmo implica satisfacer sólo nuestras propias necesidades sin importarnos los demás. El cuidar de nosotros mismos significa esforzarnos para ayudarnos a sentirnos mejor. No quiere decir pasar por alto nuestras responsabilidades a otras personas sino aprender a equilibrar esas responsabilidades incluyéndonos a nosotros en la ecuación. Si se nos enseñó que las necesidades de otras personas tienen prioridad sobre las nuestras, la idea de colocarnos de primero nos puede dejar inseguros. Si alguna vez hemos volado en un avión, estamos familiarizados con las instrucciones de seguridad que nos indican que debemos ponernos las máscaras de oxígeno antes de ayudar a otros. Podemos hacer una pausa para considerar dichas instrucciones, en especial si no hemos pensado mucho en ellas. Literalmente, si no podemos respirar, no podemos serle útil a nadie.

Al aprender a cuidar de nosotros mismos, aprendemos al fin que es posible dar a otros sin comprometer nuestro propio bienestar. El significado de cuidar de uno mismo varía de persona en persona. Para descansar, una persona podría preferir una siesta o recostarse a gusto con un buen libro, mientras que otra podría optar por ir al cine o jugar al golf. Si no estamos seguros de cómo cuidar de nosotros mismos al principio, podemos comenzar tomando en cuenta lo que podríamos hacer para ayudar a un amigo íntimo, y tratar de hacerlo. Podemos experimentar hasta que descubramos lo que sintamos que está bien para nosotros. Al inicio nuestro deseo de agradar a otras personas puede ser más fuerte que nuestro deseo de cuidar de nosotros mismos. A veces cuidarnos significa postergar las necesidades ajenas.

Al practicar cualquier comportamiento nuevo, hay gente que puede reaccionar de modo negativo o sentirse herida; después de todo, quizá no esté acostumbrada a que nos pongamos en primer lugar. Nuestra compasión por los demás puede dificultar algunas veces el fijar límites. No debemos permitir que las reacciones de otras personas ordenen si cuidamos de nosotros o no. Podemos aprender a fijar límites y a permitirles a los demás que tengan sus sentimientos sin creer que somos responsables de ellos. Si nos sentimos culpables acerca de brindarnos atención a nosotros mismos, podemos tener presente que este es un sentimiento que pasará al sentirnos cada vez más a gusto con nosotros mismos. Muchos nos hemos dado cuenta de que cuando aprendemos a querernos y aumenta nuestra autoestima, nuestros sentimientos de culpa disminuyen. El lema de Al-Anón "Vive y deja vivir" puede ser útil si nos sentimos culpables. A menudo centramos la atención en la parte "deja vivir" del lema, y no lo suficiente en la parte "Vive" Tenemos que vivir también. Para vivir bien, debemos tratarnos bien. Tal vez haya días en que no queramos cuidar de nosotros mismos o quizás no tengamos la energía para hacerlo.

Tan sólo tener consciencia de cómo nos sentimos es una forma en que podemos cuidar de nosotros mismos. No es necesario que estemos siempre haciendo algo cuando practicamos el cuidado de nosotros mismos. Quizás tengamos que pasar un día en pijamas sin hacer nada. Ser amables con nosotros mismos es también parte del cuidado propio. Podemos hacer una pausa cuando la necesitamos. Cuanto más practiquemos los principios de Al-Anon, más aprendemos a confiar en nuestra intuición, esa vocecita interna que nos hace saber lo que necesitamos. No hay acciones sin importancia cuando se trata de ocuparnos de nosotros mismos. Cuando no estamos seguros de lo que necesitamos, podemos recurrir a la gran fuente de recursos que tenemos a la disposición en Al-Anon.

 

Tomado del libro “Abramos el corazón transformemos nuestras perdidas” Al-anon

Otros Artículos de interés
¿Necesito de Al-Anon?
Si yo no soy la que tengo el problema; Cuando comencé a salir con mi novio que estaba sobrio, creí que nunca.... +
Alcoholismo una enfermedad
¿Por qué el alcoholismo se denomina enfermedad, Podríamos pensar en principio que el alcoholismo.... +
Criarse en un hogar alcohólico
Me sentía desesperada porque no podía lograr que las personas que amaba dejaran de beber.... +
De duelo por nuestra niñez
"He cargado un dolor enorme desde la niñez, pero no sabía el motivo",.... +