May26

Una consejera explica

cómo entender al bebedor problema

Una consejera explica

—Qué hacer, qué no hacer
Al-Anon se enfrenta al alcoholismo 2012 entrevistó a Carole Bennette, M.A., directora de Family Recovery Solutions (Soluciones para la Recuperación de la Familia), un servicio de consejería en toda la nación para la familia y los amigos del alcohólico/adicto, en Santa Bárbara, California.

Ella es consejera en el campo de la dependencia del alcohol y las drogas, autora de Reclaim Your Life: You and the Alcoholic/Addict (Recupere su vida: Usted y el alcohólico/ adicto), y está a cargo del blog del periódico en línea The Huffington Post.

Yo no soy quien bebe. ¿Por qué debo ir a una reunión?

Muchas veces los miembros de la familia creen que sólo el alcohólico es el que tiene un problema. Hasta cierto punto, tienen razón: sólo el bebedor puede dejar de beber. Sin embargo, la bebida problema es un
problema de la familia.

Mientras exista un vínculo entre usted y el alcohólico que forma parte de su vida (ya sea que el bebedor esté en recuperación o no), el rehusarse a hacerle frente a lo que usted necesita hacer con respecto a su propia recuperación es tan malo como lo es que el alcohólico se niegue a aceptar que puede ser que tenga un problema.

A algunos miembros de la familia se les hace más fácil negarse a aceptar que someterse a su propia recuperación; pero aquellos que buscan la recuperación por sí mismos pueden salir al otro lado siendo más fuertes, prudentes, saludables y, en última instancia, más felices.

¿Qué debo hacer para ayudar al bebedor que forma parte de mi vida?

Es muy probable que los miembros de la familia hayan tratado de hacer todo lo que esté dentro de sus facultades para lograr que su ser querido deje de beber, que ingrese a un programa de rehabilitación, o que por lo menos reconozca que existe un problema; pero la posibilidad de que el alcohólico se recupere satisfactoriamente puede obstruirse cuando los miembros de la familia no entienden que sus responsabilidades van paralelas al camino hacia la recuperación de su ser querido.

He aquí algunas sugerencias importantes que los miembros de la familia deberían tomar en cuenta como parte de
su propio programa de recuperación:

• No interrogue al alcohólico ni controle su avance. Se trata del programa y del viaje del bebedor, no suyo.
• Permítale restaurar su vida de acuerdo con sus propios términos, a su manera.
• Asista a programas de familia Al-Anon para obtener apoyo constante.

¿Qué clase de ayuda podría ser contraproducente?

El propiciar y el rescatar se confunden a menudo con lo que es amor.
En realidad, lo que estamos haciendo es perjudicando al bebedor. Cuando lo encubrimos o le disculpamos sus malas decisiones, le estamos quitando la oportunidad de que experimente sus triunfos (así como sus fracasos) en
sus propios términos.

Los familiares nos desesperamos por solucionar el problema de los bebedores, por mostrarles que hay una mejor forma de vivir, porque creemos que eso les demostrará cuánto los amamos —y ellos, por supuesto, también
nos amarán—.

Invito a los miembros del núcleo familiar a que trabajen juntos para que se den mutuo apoyo mediante la elaboración de un contrato o plan que servirá para darle fuerzas al miembro de la familia “más débil”, quien puede tener la tentación de hacer un préstamo de dinero o llamar a un jefe para encubrir el comportamiento irresponsable del bebedor.

Una última reflexión: tengan el cuidado de que no se estén controlando del uno al otro, sino que estén trabajando juntos. Este arreglo debe alentar a que los miembros de la familia se apoyen mutuamente, no a que se
cuiden del uno al otro, ya que puede surgir el resentimiento.

¿Por qué cree usted que es tan difícil para los miembros de la familia establecer límites?

Los límites son muy importantes cuando se trata de compartir una parte de su vida con el alcohólico; pero para ser eficaces, los límites deben hacerse cumplir. La dificultad surge cuando el miembro de la familia o el amigo no puede establecer esos límites, lo hace de una manera que representa un reto mínimo para el alcohólico/adicto, o es inconsecuente.

He trabajado con clientes que tienen miedo de establecer límites porque temen que el alcohólico que forma parte de su vida se vaya a airar, vaya a desaprobar, o a negar su amor.

Eso es algo que se debe esperar y es un procedimiento operativo común para el alcohólico —castigar a cualquier persona que no responde o que haga lo que quiera—.

Se han acostumbrado a tener vía libre, sin límites establecidos por sus acciones —ya sea que estén en recuperación o no—. No ceda a sus sutilezas emocionales. Establezca sus límites y apéguese a ellos, aunque sean tan pequeños como a qué hora deben llegar para la cena.

“Los familiares nos desesperamos por solucionar el problema de los bebedores, por mostrarles que hay una mejor forma de vivir, porque creemos que eso les demostrará cuánto los amamos —y ellos, por supuesto, también nos amarán—”.

¿Qué beneficios obtienen sus clientes, quienes son miembros de familia, al asistir a Al-Anon?
Al-Anon es un programa maravilloso de camaradería y apoyo.

Sabemos que no estamos solos, que otras personas comparten muchas de nuestras frustraciones, preocupaciones, temores y, claro que sí, nuestras victorias. La literatura de Al-Anon es simple, limpia y muy saludable. Al-Anon es el lugar perfecto para ir —es ese grupo central de personas especiales que comparten y comprenden por lo que usted está pasando—.

Yo amo a mi programa de Al Anon y a mi Grupo de Familia Al-Anon. Me siento como Colón se debe haber sentido cuando descubrió América. “Cielos, Al-Anon ha estado aquí todo el tiempo y pensar que me llevó tantos años encontrarlo”.

Todavía me sorprende cómo entré a esa sala, me senté, y me sentí como en casa. Mientras escuchaba a los miembros compartir sus relatos, puede identificarme de cierta forma con todas y cada una de sus historias.

Dolores F., Pensilvania