May01

Alcoholismo una enfermedad

¿Por qué el alcoholismo se denomina enfermedad

Alcoholismo una enfermedad

Podríamos pensar en principio que el alcoholismo se denomina enfermedad familiar porque en algunas familias parece haber cierta propensión a padecerlo. Muchos de los miembros de Al-Anon son cónyuges de alcohólicos, y a menudo son hijos de alcohólicos también.

Puede que tengan hermanos o hermanas que padecen esta enfermedad o que estén casados con enfermos alcohólicos. Los médicos han observado que en muchos casos hay más de un enfermo alcohólico en una familia; y esta es la razón por la cual han dicho que existe una tendencia familiar a desarrollar la enfermedad del alcoholismo, al igual que hay una tendencia familiar a padecer diabetes. Sin embargo, aún no esta probado fehacientemente que el alcoholismo sea hereditario. En Alateen, cuando decimos que el alcoholismo contagia a la familia damos a entender que el alcoholismo de un miembro afecta a toda la familia, y todos se enferman. ¿Por qué sucede esto? Sucede porque al contrario de la diabetes el alcoholismo no solamente existe dentro del cuerpo del alcohólico sino que es también una enfermad que afecta las relaciones familiares. Muchos de los síntomas del alcoholismo se advierten en el comportamiento del alcohólico. Las personas que están en estrecho contacto con el alcohólico reaccionan ante su forma de proceder. Tratan de controlarlo, disculparlo o esconderlo. Se culpan a sí mismos y se sienten heridos. A la larga se enferman emocionalmente.

La obsesión de la familia: Al igual que el alcohólico, la familia se obsesiona con su forma de beber compulsiva, pero con la diferencia de que la familia trata de encontrar los medios para que deje de beber y el alcohólico trata de buscar la manera de seguir bebiendo. Como resultado de esta obsesión, se olvidan de todo lo demás. Se descuida a los hijos, se pierden los amigos, disminuyen los intereses fuera del hogar y se olvidan las responsabilidades.El padre que no es alcohólico pasa gran parte de su tiempo tratando de encontrar la manera de hacer cambiar al alcohólico, pero nada surte efecto.

La ansiedad de la familia: Cuando el alcohólico se mete en problemas a causa de la bebida, su familia se preocupa y siente tanto temor de lo que pueda pasar que hace cualquier cosa por salvar al alcohólico. Hacen su trabajo, pagan las cuentas, recogen sus regueros, encubren sus errores y hasta mienten por él. Sin darse cuenta le están propiciando su carrera como alcohólico ya que al eliminar todas las consecuencias dolorosas causadas por la bebida solo se consigue fortalecer la convicción del alcohólico de que puede tomar todo lo que quiera porque nada malo le pasará.

La ira de la familia: Frustrados por el comportamiento del alcohólico y por su propia incapacidad para controlarle y pensando que el alcohólico bebe a propósito porque no les ama, la familia vuelve su ira sobre él. Pelean y discuten, dicen cosas hirientes y tratan de desquitarse por todo lo que han sufrido. El hogar se transforma en un verdadero campo de batalla. La familia no se da cuenta de que el alcohólico bebe porque lo necesita y porque se odia a sí mismo y de que al castigarlo por su comportamiento, se convence de que no es digno de ser amado. Esto borra cualquier remordimiento que pueda tener, porque, al ser castigado por su manera de beber, siente que ya ha pagado sus culpas y puede volver a beber.

La negación de la familia: El alcohólico niega que tiene un problema y niega que necesita ayuda. Promete que nunca más va a beber. Al aceptar sus promesas la familia también niega que haya un problema. Es lo mismo que decir que creen que el alcohólico se comporta así a propósito. No aceptarían sus promesas si se dieran cuenta de que está enfermo y que no se puede controlar. Niegan que haya un problema cuando los esconden y pretenden que no existe. Niegan el problema cuando amenazan y luego no lo llevan a cabo. Los familiares de los alcohólicos dicen una cosa, pero hacen otra. No se dan cuenta de que el alcohólico “observa” lo que ellos hacen y no lo que dicen.

Tomado del libro "Alateen-esperanza para los hijos de los alcohólicos"